La epífora, también conocida como aumento del lagrimeo, es un problema común que afecta a muchos niños, especialmente a los recién nacidos y prematuros. Se caracteriza por un exceso de lágrimas que fluyen constantemente desde los ojos hacia las mejillas.

La epífora puede ser causada por una obstrucción en el conducto lagrimal, el cual es responsable de drenar las lágrimas hacia la nariz. Esta obstrucción puede ser congénita o adquirida debido a infecciones o defectos estructurales.

Es importante que los padres estén atentos a los síntomas de la epífora en sus hijos y consulten a un oftalmólogo si notan un aumento significativo del lagrimeo. El oftalmólogo realizará una evaluación exhaustiva para determinar la causa subyacente y recomendar el tratamiento adecuado.

El tratamiento para la epífora puede variar dependiendo de la causa y la gravedad del problema. En algunos casos, simplemente se requiere observación y seguimiento regular para asegurarse de que el conducto lagrimal se desarrolle correctamente con el tiempo. Sin embargo, en otros casos, puede ser necesario realizar procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos para desbloquear el conducto o corregir cualquier defecto estructural presente.

En conclusión, la epífora es un problema común en niños que puede tener diversas causas y requerir diferentes tratamientos. Es fundamental consultar a un oftalmólogo para obtener un diagnóstico preciso y recibir el cuidado adecuado para garantizar la salud ocular de los más pequeños.

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